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Citas bibliográficas sobre Alcalá del Valle

Recopiladas por José Manuel Dorado Rueda

La quema de los documentos del Archivo Municipal y el Juzgado durante los Sucesos de 1903 ocasionaron la pérdida de la "memoria histórica de Alcalá". Sí podemos contar, sin embargo, con el prácticamente "intacto" archivo parroquial, que guarda los documentos eclesiásticos de la villa desde mediados del siglo XVI hasta nuestros días. Tal archivo está siendo objeto de estudio por miembros del Centro de Estudios Alcalareños "El Castillón". Así mismo, desde esta Asociación estamos tratando de recuperar desde 1997 toda la documentación que sobre Alcalá exista en los diferentes Archivos (Provincial de Cádiz, Histórico Nacional de Madrid, Obispado de Málaga, etc., etc.).

Desde 1996 hasta 2001 se han publicado un total de 10 libros de Temas Alcalareños, siendo éstos editados por el Centro de Estudios Alcalareños "El Castillón".

A continuación recogemos una breve síntesis sobre los historiadores clásicos que hablaron en sus obras sobre nuestro pueblo.

Domingo Sánchez del Arco       Pascual Madoz      Sebastián Miñano


Alcalá del Valle en la obra de Domingo Sánchez del Arco (1889)

Para conocer la historia de Alcalá del Valle, además de recurrir a los correspondientes archivos civiles y religiosos, y de estudiar e interpretar nuestros numerosísimos e importantísimos yacimientos arqueológicos, es necesario acudir a las obras que se han escrito sobre este pueblo o que lo han mencionado. Si el autor clásico de la Historia de Ronda es indudablemente Juan José Moreti, el de la alcalareña, no nos quepa duda, es Domingo Sánchez del Arco.
 De Sánchez del Arco nos decía Manuel Ossorio y Bernard en su Ensayo de un Catálogo de Periodistas del siglo XIX, publicado en 1903, que fue arqueólogo e historiador, correspondiente de la Real Academia de la Historia, y que colaboró en la revista "Cádiz" (1868) y otros periódicos de la misma localidad. Sánchez del Arco fue además Jefe de Administración Civil y Vicepresidente de la Comisión de Monumentos de Cádiz.
 Para conocer la razón por la cual se escribió la monografía sobre Alcalá del Valle (1889),  habría que remontarse a la Primera República, momento en el que el gaditano Eduardo Benot fundó el Instituto Geográfico y Estadístico y encargó a Sánchez del Arco que escribiera la historia de los municipios de toda la provincia de Cádiz. Lo verdaderamente destacado de  la obra de este autor fue la recopilación de  importantes datos estadísticos de cada población, datos éstos que no habían sido tomados en cuenta por la mayoría de autores anteriores. La obra de Don Domingo fue sometida a estudio por el historiador de Arcos, Manuel Pérez Regordán, que el 13 de septiembre de 1997, dentro del I Seminario de Historia y Arqueología de Alcalá del Valle, organizado por el Centro de Estudios Alcalareños "El Castillón", nos expuso sus conclusiones de la investigación.
 En el número de otoño de 1999 de la Revista Cultural "El Castillón" publicamos la obra íntegra de Sánchez del Arco sobre Alcalá. Aunque contamos con las correcciones de imprenta y la incorporación de nuevos datos por el autor antes de morir, dejaremos tales anotaciones para una posterior publicación.
  Otros historiadores destacados de la escasa historiografía alcalareña son Pascual Madoz (S.XVIII) y Alberto Ramos  Santana (S.XX). Los hermanos Jesús y José  de  las Cuevas, ya en este siglo, escribirían interesantes  monografías de  pueblos del entorno como Setenil de las Bodegas o Grazalema, no llegando a escribir las correspondientes a otros como Alcalá del Valle u Olvera.

José Manuel Dorado Rueda
 


 


Alcalá del Valle a mediados del Siglo XIX según Pascual Madoz

PASCUAL MADOZ Y SU OBRA
 El "Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus posesiones en ultramar" ( Madrid, 1845-1850) de Pascual Madoz tiene, como parte de la evolución de la estadística en la España Contemporánea, unos claros antecedentes en los cuales se apoya el propio Madoz. Aparte el importante y aislado esfuerzo anterior de las Relaciones Topográficas de España (1575), hay que citar especialmente -sin contar los errores o limitaciones que puedan contener- , el Catastro de Ensenada (1750-1753) realizado con vistas al establecimiento de una contribución única; el Censo de Frutas y manufacturas de España e Islas adhyacentes (Madrid , 1803) realizado en 1799 por el Departamento del Fomento General del Reyno; los intentod de Martín de Garay- de 1817- para iniciar una estadística general de España; las medidas legislativas sobre estadística dictadas durante el Trienio Constitucional; las matrículas catastrales de Ramón Calatrava, que se apoyan en los pasos dados por Manuel Cortina en 1841;los trabajos de la Comisión de Estadística nombrada por el Ministro de Hacienda Ayllón, en 1843, y que fue presidida por el propio Madoz hasta su encarcelamiento en primero de febrero de 1844.
 Por otra parte, trabajos que durante el siglo XIX prefiguran la obra de Madoz son, por ejemplo, el "Diccionario Geográfico- Histórico de España" (Madrid 1802) de la Academia de la Historia que, aunque interrumpido por la guerra, abre el camino a intentos posteriores;el Diccionario Geográfico-estadístico de España y Portugal (Madrid 1826-1829) de San Sebastián Miñano; y la "España Geográfica, Histórica, Estadística y Pintoresca" (Madrid , 1845) de Francisco de Paula Mellado.
 Pascual Madoz inició la empresa del Diccionario ya en 1834 y contó con más de 20 corresponsales en toda España, recibiendo además documentación, noticias y datos por parte de más de 1000 colaboradores, con lo que pudo haber impreso unos 100 volúmenes. Las cuatro primeras letras de la obra contienen 27000 voces, es decir,  las mismas que los 10 tomos del diccionario de Miñano que él siempre quiso mejorar. Antes aún de iniciarse la impresión -realizada en su propia tipografía- el Ministro de la Gobernación, cuyo titular, Caballero, era geógrafo, dirigía una orden a los gobernadores civiles para que se suscribieran al Diccionario todas las Diputaciones, Ayuntamientos, instituciones políticas o científicas e , incluso, las clases pasivas y los maestros.

    Rafael Aracil y Mario García Bonafé


 


Alcalá según Pascual Madoz

Villa con ayuntamiento en la provincia de Cádiz (22 leguas) partido judicial de Olivera, administración de rentas de Jerez (18), audiencia territorial y  capitanía general de Sevilla (18), diócesis de Málaga (12): está situado en un valle en los confines orientales de la provincia junto a las sierras que la separan de la de Málaga, en el camino que conduce de Ronda a Osuna, y la atraviesa un arroyo.
 El clima es frío, los vientos más dominantes los del Este, Nordeste y Oeste, y las enfermedades más comunes, pulmonías y cuartanas ocasionadas éstas sin duda por las humedades del arroyo.
  Tiene 450 casas, entre ellas la magnífica del ayuntamiento con la cárcel en el piso bajo, pósito, carnicería, varias posadas, escuelas de niños (de 40 a 60) dotadas con 6 reales diarios pagados de los fondos de propios; otra de niñas (70) sostenida por las mismas: una ermita (el Señor de la Misericordia) a un extremo de la Calle Nueva, junto al arroyo, e iglesia parroquial de segundo ascenso de real patronato, dedicada a Santísima María del Valle, servida por el párroco, un teniente, un beneficiado, sacristán y acólitos.
  En la dehesa de Tomillos, donde hay un caserío que lleva el mismo nombre, propio como la dehesa, del marqués de Benamejí, hay un oratorio en el que se dice misas los días festivos, por un capellán nombrado por dicho señor, o sus dependientes, que consiste en un administrador y 6 guardias de monte, el párroco y el beneficiado son de presentación del diocesano, y el teniente, así como el capellán de la Ermita de Jesús de la Misericordia, y el sacristán, amobibles y de nombramiento de dicho prelado.
  Dentro del pueblo hay una fuente abundante y de agua gruesa, así como de las dos que se hallan en el término. Confina Este, por el Norte con el de Pruna; Este con el de Cañete la Real; Sur con el de Setenil, y Oeste con los de Olvera y Torre-Alháquime: el terreno, aunque muy reducido, es a propósito para la siembra de granos; y muy abundante en pastos.
  Hasta hace algunos años había comunidad para disfrutarlos entre esta villa, Marbella, Ronda, y Setenil de las Bodegas, que por lo mismo se llamaban las cuatro hermanas. Los montes son muy feraces y de excelentes frutos engordándose anualmente con el de bellota más de 3000 cerdos: además del arbolado de encinas, es también numeroso el de quejigos al Este, Norte y Oeste, y en estos montes se encuentran algunas chozas provisionale.
 Además del arroyo de que queda hecha mención cuyo origen se halla en el monte Sotillo, hay otro que nace en los montes del referido marqués: ambos son poco caudalosos, y después de reunidos pasan por el puente llamado de Ronda: las labores del campo se hacen con 100 yuntas de ganado mular y 150 de vacuno.
 Los caminos se dirigen a Ronda, Cañete, Osuna, Olvera y Grazalema; su estado es malo y ninguno sirve para carruaje: el balijero que cuida de la correspondencia entra y sale con ella los lunes, jueves y sábado.
 Productos trigo, cebada, habas, maíz, aceite y vino; numeroso ganado de cerda y en menor cantidad yeguar, asnal, lanar y cabrío,caza de perdices y conejos.
 Población: 504 vecinos: 1.764 almas:
 Industria: la principal es la agricultura; hay 5 molinos harineros, uno de aceite, dos fábricas de jabón, la una paralizada, y la dos alambiques de aguardiente:algunos vecinos se dedican a la arriería, exportando trigo, cebada, aceite y vino a Ronda por lo regular.
 Capital Producido: 4.820,760 reales.
 Imponible: 239,759 reales.
 Contribución: 70,729 reales, 24 maravedíes.
 El Presupuesto Municipal asciende a 30,000 reales y se cubre con los productos de propios y el déficit por reparto vecinal. Conquistada la villa de Setenil por los Reyes Católicos en 1488, la quinta parte de sus moradores pidió licencia para fundar otra población separada de la matriz, a fin de aislarse del trato inmediato de los cristianos, y conservar por este medio la pureza de su religión y costumbres. Obtenida esta gracia, pasaron 25 moros al sitio llamado "EL CASTILLÓN", término del mismo Setenil, y principiaron a labrar sus humildes habitaciones. Su establecimiento en este punto pareció peligroso a la suspicacia del conquistador, y en su virtud les ordenó abandonasen la comenzada obra, trasladándose al valle; así tuvieron que hacerlo, y se erigió la nueva población donde hoy se encuentra. Se le impuso en nombre ALCALÁ cuando se trató de situarla en la altura; después lo conservó; aunque impropio de su localidad y forma, pues equivale a fortaleza: primero se llamó ALCALA DE SETENIL , luego de RONDA, y ultimamente del VALLE.
 Estos 25 vecinos pidieron al poco tiempo, que se les señalase término en que emplear sus brazos, y fuéles concedido un cuarto de legua alrededor de su población.
 En tiempo de Doña Juana la Loca, solicitaron que se les facilitase arbitrios con que subvenir a los gastos públicos, y entonces se les asignó la quinta parte del producto de los montes de Setenil. Para la percepción de este renta pasaba todos los años una comisión de moros a aquella villa: no se les permitía llegar más que hasta la puerta, llevando un pie descalzo, en señal de humillación; por abolir esta circunstancia se convirtió ALCALÁ, abandonando su secta.
 Después solicitaron que aquella quinta parte, que percibían  en dinero, se le señalase en terreno de los mismos montes: este es el origen del famoso "Quinto de Alcalá".
 Cuando Felipe II se empeñó en la guerra contra Portugal, mandó a la Infanta doña Catalina, su hermana, que vendiese algunos pueblos y tierras con sus moradores: Alcalá tuvo la desgracia de serlo así, pasando al dominio de Diego Bernui, canónigo dignidad de la iglesia de Sevilla, por precio de más de un millón de maravedís.
 Cada dos niños varón y hembra se reputaron como un vecino para el contrato, y desde entonces tuvieron estos infelices la horca y el cuchillo a su vista sobre el puente. Los marqueses de Benamejí como sobrinos de Diego Bernui, fueron los dueños de esta villa con el nombre de mariscal de Alcalá. En el año 1770 redimió el pueblo este vejámen, comprando la jurisdicción.


Alcalá del Valle según Sebastián Miñano
Por cortesía de Francisco Siles Guerrero

Sebastián Miñano, Diccionario Geográfico-estadístico de España y Portugal, tomo I , Imprenta de Pierart-Peralta, Madrid 1826, p. 86, voz "Alcalá del Valle"

Aunque está publicado en 1826, el dato es de principios del siglo XIX, pues cuando se refiere a Algodonales, aún lo designa como lugar y no como villa, título que consiguió ya en 1817. He aquí el artículo que dedica a Alcalá del Valle:

"Alcalá del Valle. Villa realenga de España, provincia de Granada, partido de Ronda, obispado de Málaga. Alcalde Ordinario, 491 vecinos, 1.817 habitantes, 1 parroquia, 1 ermita, 2 posadas, 1 pósito. El nombre de esta villa es de origen árabe y está situada en el camino que conduce de Ronda a esta villa a 4 ¾ horas norte de la primera, y a 1 legua oeste de la Cueva del Becerro. Abunda de agua y leña, produce bastante ganado, pocos granos, aceite y vino. Feria el 16 de agosto. Dista 2 leguas de la cabeza de partido. Contribución: 9.171 reales 31 maravedís".


                  


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