Francisco
Siles Guerrero - Juan Antonio del Río Cabrera
(del Grupo de Investigación sobre Caños Santos y Los
Remedios)
Publicado
en Alcalá Noticias en marzo de 2001
Bajo
este título queremos presentar dos nuevos documentos que
remontan los orígenes de la romería y procesión de Nuestra
Señora del Valle, que los alcalareños celebran cada primero
de mayo, a la procesión en acción de gracias que sus
antepasados celebraban en dicho día ya a finales del siglo
XVII. Al tiempo, descubrimos otro nuevo dato para probar,
concretamente, la estrecha relación que siempre ha tenido el
pueblo de Alcalá con el convento de la Natividad de Nuestra
Señora de los Caños Santos desde los albores de la historia
de este imponente cenobio.
En un escrito de los religiosos de Caños
Santos, fechado en 1681, se menciona que los frailes salían cada 1 de mayo,
día de los santos apóstoles Felipe y Santiago, “a reçevir a la parroquia de
la villa de Alcalá del Valle, que viene este día en proçessión de letanías
a este dicho convento, a zelebrar fiesta a Nuestra Señora de Caños Santos…”
El documento se refiere a una queja que elevaron los frailes al obispo de
Málaga, pues consideraban abusivo tener que salir a recibir a los alcalareños
con cruz alta y ciriales a más de doscientos pasos fuera de la iglesia. El
obispo censuró tal exceso y ordenó que en adelante los religiosos debían
recibir a los parroquianos de Alcalá saliendo sólo hasta la puerta de la
iglesia, vestidos con la capa pluvial, con la cruz alta y ciriales. Como es
frecuente en Historia, gracias a un hecho anecdótico tenemos noticia de la
procesión a Caños Santos en unas fechas tan remotas.
Sin embargo, es indudable que la tradición
viene de más antiguo, pues este mismo documento ya refleja que estaba asentada
y se celebraba anualmente. Para ratificarnos en ello, en otro de 1762 se hace
referencia a que la villa de Alcalá “de tiempo immemorial tiene hecho voto, y
su vezindario, de hazer prosesión de penitencia, y con ella ir y ofrecer cultos
y dar gracias a María Santísima con el título de Caños Santos a su Santo
Decierto y convento, cituado en el término de Vallehermoso, el día primero del
presente mes [de mayo], annualmente”.
Empero, nos surge inevitablemente esta
pregunta: ¿A cuándo se remonta ese “tiempo immemorial”? Para hallar una
respuesta satisfactoria, hemos de partir de la hipótesis de que no creemos que
la fecha de la procesión, el primero de mayo, fuera la original.
De hecho, en un principio, todas las
cofradías de los pueblos próximos al convento participaban en “la
celebraçión de la fiesta de Nuestra Señora de Caños Santos”, que se hacía
“el día de la Natividad [de la Virgen], a ocho de septiembre”. Así consta
de un documento de 1615, donde se dice que el concejo de Olvera tenía el
derecho de patronazgo en la celebración de la fiesta, por haber sido fundado el
convento en dicha villa. El escrito menciona que en un principio la procesión y
fiesta se llevaba a cabo a expensas del concejo de Olvera, como patrón.
Posteriormente, se fueron fundando otras cofradías en los pueblos comarcanos
“por dar lugar a la a la deboçión de los fieles cristianos”, a las que se
fue incluyendo en la procesión, cediendo en parte sus derechos la cofradía
matriz de Olvera.
De esta manera, la procesión se
desarrollaba del modo siguiente: Primeramente, el cabildo de Olvera sacaba la
Virgen desde el altar mayor, por toda la iglesia, hasta el poste de los portales
que estaba frente a la puerta de la misma; allí, los cofrades de Olvera
recibían la Imagen, la cual llevaban en procesión, “y después della, por su
antigüedad, van entrando y subçediéndose las demás cofradías, hasta bolver
con la proçeçión a la puerta de la yglezia”, donde el cabildo olvereño la
volvía a tomar para devolverla al altar mayor.
Ésta era la fórmula que se usó hasta
1615. Sin embargo, en ese año “por algunas causas (sic)”, los frailes
pidieron al concejo de Olvera que la Virgen, a la vuelta de la procesión, fuera
llevada hasta el altar mayor por cuatro religiosos, a lo que el cabildo
olvereño accedió. Tenemos que ver en este cambio un primer intento por parte
de las cofradías filiales de procurarse un mayor protagonismo en la procesión
y restar a la hermandad matriz de Olvera parte de sus privilegios. Las causas a
las que hace alusión el documento quizás se refieran a las presiones hacia los
religiosos del convento por parte de las otras hermandades para efectuar un
ligero cambio en la procesión, sin una aparente importancia, pero que es el
comienzo de la rebelión de las hermandades filiales en contra de su matriz,
buscando, sin duda, un mayor protagonismo.
Según constatan varios documentos de 1681,
aparte de la cofradía de Olvera existían las de Alcalá, Cañete, Pruna y
Setenil. Sin embargo, ya por estas fechas se menciona en la documentación que
Alcalá celebraba su procesión y fiesta el 1 de mayo, la de Pruna el día de la
Invención de la Cruz (3 de mayo) y la de Cañete “el domingo después del
día octavo de la Natividad de Nuestra Señora”. Como observamos, en 1615 se
celebraba una procesión única en el convento de Caños Santos por todas las
hermandades el 8 de septiembre; sin embargo, ya en 1681, tres de ellas –Alcalá,
Cañete y Pruna– organizan su procesión en fechas distintas una de otra.
¿Qué ha pasado en este intervalo de
tiempo? Nuestra hipótesis es que el patronazgo exclusivo de la Hermandad de
Caños Santos de Olvera pronto sería discutido por las demás hermandades
filiales, y debió haber un conflicto que estallaría entre 1615 y 1681, en un
momento no determinado, cuyas últimas causas desconocemos, y que provocó la
situación que encontramos en este último año: cada hermandad y cada pueblo
celebra en una fecha distinta en el convento la fiesta en honor de Nuestra
Señora de Caños Santos. Otras noticias posteriores, que por el momento no
hemos podido confirmar, referidas a los pueblos de Olvera, Setenil y Cañete,
vienen a refrendar esta hipótesis.
Resumiendo brevemente, podemos decir que
las distintas hermandades de Nuestra Señora de Caños Santos celebraban en un
principio una procesión anual en honor de la Virgen en el convento el día de
su Natividad, el 8 de septiembre, aunque los olvereños, como hermandad matriz,
disfrutaban del privilegio de llevarla a hombros. Sin embargo, las demás
hermandades no soportaron mucho tiempo la situación y discutieron se derecho de
patronazgo; surgió un conflicto irresoluble en un determinado momento, y cada
una de las hermandades se vio abocada en última instancia a celebrar en un día
distinto su procesión. Éste sería el caso de Alcalá, que desde entonces
haría voto de ir en procesión cada primero de mayo hasta el convento a rogar a
Nuestra Señora de Caños Santos.
Tras esta necesaria explicación, volvamos
al objetivo de nuestro trabajo y a otro dato interesante que nos proporciona el
documento de 1762. Parece ser que la costumbre de ir en procesión cada primero
de mayo no se pudo celebrar durante algunos años anteriores a 1762 por “malos
influxos y emulación que han inquietado la armoniosa paz”. Nuevamente, en
estos malos influxos no podemos ver sino las seguras emulaciones de los
lugareños de otros pueblos de la comarca, que sin duda trataron de organizar
peregrinaciones similares en dicha fecha; con ello, una vez más, el conflicto
entre las distintas parroquias estaba servido.
Los alcalareños se vieron obligados a
ratificar el voto pocos años antes de 1762, y, finalmente, en 4 de mayo de 1762
el concejo se comprometió de nuevo a respetarlo e ir, para in secula
seculórum, a celebrar “la dicha prosesión y fiesta” cada primero de mayo.
Para ello, se acordó dar al convento una limosna de cien reales cada año,
pagar 24 reales a la parroquia por la asistencia del beneficiado y el
sacristán, y donar cuatro fanegas de trigo para amasar y repartir ese día o su
víspera entre los que concurrieran a la procesión y los demás vecinos de
Alcalá.
A pesar de que la Virgen de Caños Santos
se llevó a Cañete definitivamente en 1830 y los frailes fueron expulsados en
1835, el pueblo de Alcalá no ha dejado de peregrinar en procesión todos los
años con su patrona, la Virgen del Valle, al convento, respetando así a la
letra el voto que sus antepasados tenían hecho desde un tiempo que se pierde en
las nieblas de la historia. Testimonio de su intención de seguir celebrando
esta procesión y fiesta es la compra del edificio conventual por parte del
Ayuntamiento de Alcalá no hace muchos años.
Una vez más tenemos que agradecer a
nuestro compañero José Manuel Dorado la excelente labor que está realizando
por la cultura de su pueblo y el que nos haya brindado su periódico como
plataforma para sacar a la luz las investigaciones que estamos realizando acerca
de este deslumbrante mundo que es Caños Santos.
Además, queremos aprovechar la ocasión
que se nos brinda, para presentar el grupo de investigación que hemos creado
con el objetivo de estudiar poco a poco los distintos aspectos de la historia y
religiosidad del convento de Caños Santos y la ermita de Nuestra Señora de los
Remedios, dos grandes centros devocionales cuya estrecha conexión hemos
demostrado recientemente en un breve artículo (“Caños Santos y Los Remedios,
una relación antigua”, Diario de Cádiz, 26 febrero 2001, p. 33).
Esperamos haber contribuido, con este breve artículo,
que sólo es un avance de las investigaciones más desarrolladas, a que los
alcalareños conozcan un poco más su historia.
Apéndice Documental
“TESTIMONIO DEL CAVILDO CELEBRADO EN ALCALÁ DEL VALLE, EN
QUE RATIFICÓ
EL VOTO DE HACER FIESTA EN ESTE SANTO CONVENTO EN EL PRIMER DÍA
DEL MES DE MAYO, Y SE OBLIGÓ A DAR CIEN REALES VELLÓN
DE LIMOSNA POR MISA Y SE[R]MÓN. AÑO DE 1762.
En quatro días del mes de mayo de mil
setescientos sesenta y dos se juntaron a cavildo en la villa de Alcalá del
Valle su justicia y regimiento. Y resolvieron ante don Juan Antonio Martel y
Salas, notario, escribano de fhechos, que por impedimento del proprietario
despachaba en aquellas escribanías, que en atención a que de tiempo immemorial
tiene hecho voto, y su vezindario, de hacer prosesión de penitencia, y con ella
ir y ofrecer cultos y dar gracias a María Santísima con el título de Caños
Santos, a su Santo Decierto y Convento, cituado en el término de Vallehermoso,
el día primero del presente mes, annualmente, el que pocos años hace se
retificó en aquella yglecia parroquial por la villa y sus vezinos.
Con cuio motivo continuó dicha piadosa
obra algunos años. Y después, en otros, no ha tenido efecto, por malos
influxos y emulaciones, que han inquietado la armoniosa paz, dexando de cumplir
dicho voto.
La dicha villa, por sí y por los que en
adelante perpetuamente la compongan, por quiénes prestan voz y causión de
grato rato en forma que estarán y pasarán por lo que aquí se contendrá, vajo
la expresada obligazión de sus vienes proprios y rentas, quiere continuar la
dicha prosesión y fiesta en el referido convento en el día ya citado, y para
ello, [de] su limosna y derechos hacer asignación cierta, para que sin aumento
ni disminución se siga pagando perpetuamente y para siempre jamás, rebalidando
y ratificando, como lo hace, dicho voto.
Y poniéndolo en efecto, en la mejor vía y
forma que por derecho lugar haya, y vajo la dicha causión deste consejo,
señala por limosna y derechos de la fiesta de yglesia y sermón en dicho
convento cien reales de vellón en cada un año, que antes también se han dado;
veinte y quatro reales a la parroquia de esta villa por los derechos de
asistencia del beneficiado y sacristán a la dicha prosesión, y quatro fanegas
de trigo para que se amasen y repartan a los que concurren a ella y demás
vezinos de esta villa en el referido día o sus vísperas.
Todo lo qual cumplirá esta villa
imbiolablemente. Y que no haya mutación en dicho convento ni en esta
parroquial. Y a todo ello, en virtud de ésta y de su testimonio, se le ha de
poder ejecutar y apremiar sin otra prueba, pues de toda lo releba, berificado
que sea la omición o contrabención a el pago. Queda esta escritura en el
archivo, bajo el mismo número y legajo.”
“Ylustrísimo y Reverendísimo
Señor: El ministro y religiosos de este convento de Nuestra
Señora de Caños Santos, diçen que, por quanto es su
obligaçión el ajustarse en todo a los ritos de Nuestra Santa
Madre Yglessia, y assimismo a los decretos sinodales de este
obispado de Vuestra Señoría Ylustrísima.
Por tanto, suplican a
Vuestra Señoría Ylustrísima se sirva declarar si es abusso y reçesso contra
las zeremonias de la Santa Yglesia Romana, que en el día primero de mayo, día
en que se celebra fiesta de los santos apóstoles san Phelipe y Santiago, salgan
los religiosos de este dicho convento en comunidad, con cruz alta y
ciriales, más de dosçientos passos fuera de la yglessia, a reçevir en la
parroquia de la villa de Alcalá de El Valle, que viene este día en
proçessión de letanías a este dicho convento a zelebrar fiesta a Nuestra
Señora de Caños Santos que con declaraçión de Vuestra Señoría
Ylustrísima, a quien promete estar este su convento de Vuestra Señoría
Ylustrísima y juntamente la parrochia, se quitarán las diferencias que puedan
ocassionarse, agenas de toda paz. Es graçia, honrra y fabor que piden y
suplican a Vuestra Señoría Ylustrísima. Caños Santos, a 14 de abril de 1681
años.
(Respuesta del obispo) Declaramos que el
salir la comunidad del convento de Caños Santos a reçebir a la par[r]ochia de
Alcalá del Valle más de çien pasos del convento con cruz alta, capa plubial i
ciriales es abuso digno de moderarse. Y asimismo declaramos que el reçevimiento
que se debe haçer a la dicha parrochia a de ser saliendo la comunidad con capa
publial (sic), cruz alta i ciriales hasta la puerta de la yglesia, en la forma
que reçiben a nuestra persona, no obstante qualquier costumbre en contrario,
por ser corruptela de los ritos i ceremonias eclesiásticas. Y mandamos al
benefiçiado, cura y sacristán i demás personas i ministros que componen
parrochia no pretendan cosa en contrario. (Firmas) Fray Alonso, obispo de
Málaga. Pedro Alonso del Castillo”.

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