El Monasterio de Caños Santos: Cinco siglos de Historia y Leyenda
Por José Manuel Dorado Rueda, autor del
libro "Caños Santos (1512-1996)
La Gran Cenosía
En
las inmediaciones de Valle Hermoso se cree que existió una floreciente
ciudad llamada Gran Cenosía. Orozco y Antón sitúan en las proximidades
de Olvera un posible lugar habitado denominado “Caricus” relacionado con
la invasión celta de la Península Ibérica. Podría tratarse de la “Gran
Cenosía”, que, según otras fuentes, recibía el nombre de “Cenobia” o “Cenotia”.
Dicha ciudad estuvo poblada desde tiempo inmemorial hasta que fue
decayendo en el periodo de ocupación visigoda.
En el año 711 los musulmanes pasaron a
ocupar la península, momento en el que supuestamente se abandonó Cenosía,
huyendo sus habitantes llevándose consigo todo lo de valor que pudieron.
Al resultarles difícil transportarla lejos, cuenta la leyenda que
ocultaron la Imagen de la “Concepción de la Virgen Nuestra Señora”, una
talla de cerca de dos varas (metro y medio aproximadamente), para evitar
su profanación de manos de los “infieles”.
Lleváronla a un paraje de gran belleza y
dotado de un microclima único en las inmediaciones. Para ocultarla,
labraron en la roca un nicho, cerrando con piedras y mezcla la entrada,
dejando “al arbitrio de la providencia” el futuro de la misma.
Tello Pascual
No se
tienen noticias de que durante la dominación árabe en Al-Ándalus la
imagen hubiera sido encontrada ni por tanto profanada. Resulta extraño
creer que durante ochocientos años, la cavidad no fuera hallada y sin
embargo, lo fue al cumplirse dos décadas desde el fin de la Reconquista.
En el año 1512, el vaquero Tello
Pascual, un hombre de costumbres cristianas, temeroso de Dios y devoto
de la Virgen, descubrió
casualmente el manantial y la cavidad.
Por aquella época, apacentaban numerosas
manadas de vacas en Valle Hermoso. Al citado pastor se le escapaba con
mucha asiduidad una de sus reses y siguiéndola por entre la dominante
vegetación de aquel terreno empinado y escabroso, llegó a un paradisíaco
paraje donde halló un verde prado y en él, junto a un manantial de aguas
abundantes y cristalinas, nacido del cimiento de una pared que había
sido labrada por el Hombre, encontró la res extraviada.
Al
vislumbrar una luz procedente de la roca y tras abrirse paso entre los
abundantes espinos, zarzas, juncos y carrizos que cubrían la gruta y
apartar las piedras que la resguardaban, descubrió atónito un viejo y
largo recinto de una altura cercana a dos metros y medio y una longitud
de más de 30 metros, en cuyo interior divisó la bella imagen de la
Virgen María rodeada de un gran resplandor.
Maravillado, adoró con incontenible
devoción a la Imagen hallada. (En la actualidad existe un valiosísimo
retablo de autor anónimo en la Iglesia Parroquial de Alcalá del Valle,
procedente del Monasterio de Caños Santos, en el cual se puede apreciar
el momento en el que la Virgen es adorada por el pastor).
Rápidamente, Tello Pascual informó a las
autoridades eclesiásticas y civiles de Olvera. Estos, tras cersionarse
de lo narrado por Pascual, acordaron llevar la santa reliquia a la
parroquia de Olvera. Cuenta la leyenda que tres veces fue trasladada a
Olvera y otras tantas volvió a su cavidad primitiva.
“Fama común es que por tres veces
llevaron y otras tantas se volvió la Santa Imagen a su antigua estancia
de cuia acción conocieron o se persuadieron los vecinos con el clero,
gustava su magestad deste sitio”.
La Ermita de Caños Santos
Al conocer lo ocurrido y creyendo que era deseo de la Santa Virgen
permanecer en Valle Hermoso, el Cabildo de Olvera acordó la construcción
de una ermita donde fuera alojada y donde puediera recibir la atención y
el culto correctos.
La
ermita de Nuestra Señora de Caños Santos fue construida en 1512 y
entregada ese mismo año a unos ermitaños seglares, recibiendo gran
afluencia de visitantes atraídos por la fama y los milagros atribuidos a
la Virgen.
Durante treinta años la ermita estuvo
administrada por los mencionados ermitaños y era destino de las romerías
celebradas por los fieles marianos
el día dos de mayo (actualmente se celebra el Primero de mayo).
“Y por villa le labraron una pequeña
Hermita donde la colocaron i estuvo en poder de hermitaños seglares
treinta años, más o menos, obrando muchos y portentosos milagros”.
El 29 de diciembre de 1535, la nueva
ermita de Santa María de Caños Santos ya tributaba el Real subsidio y
Excusado, impuesto entonces sólo para ricos.
El primero de los cerca de doscientos
milagros atribuidos a la Virgen de Caños Santos, recogidos en el libro
del párroco cañetero José Flores Sagrario tuvo lugar en Osuna en 1539.
Era conocido por todos el mal uso de las
abundantes limosnas entregadas por los feligreses y demás caudales que
pasaban por las manos de los seglares ermitaños, hasta tal punto que la
mala fama creada por ello llegó a oídos de Juan Téllez Girón
(1494-1550), Cuarto Conde de Ureña y Morón, y Señor de Osuna (padre de
Pedro Téllez Girón de la Cueva, Primer Duque de Osuna). El mencionado
Conde de Ureña, que solía vivir en Morón de la Frontera, fue propietario
de las tierras donde se asentaba la ermita y quiso que ésta estuviera
debidamente adecentada y administrada y que la Santísima Virgen
recibiera un culto adecuado, por lo que realizó los oportunos trámites
para designar personas que cuidasen responsablemente la ermita.
El Monasterio de Caños Santos
En 1542, el Conde de Ureña habla al franciscano tercero Fray Martín de
las Cruces de la ermita (a este monje se le atribuye la fundación de la
casa d
Habiendo estudiado el asunto, Juan
Téllez Girón facilitó tierras y feligresía para mantener el culto a la
Santísima Virgen.
El 28 de
agosto de 1542, el Conde de Ureña hace llegar al clero de Olvera un
documento en el que indica lo siguiente:
“Rdos. Pes. Hernan Goméz e camacho y Alonso garcia i curas de la
iglesia Parroquial de la encarnación de mi villa de olvera saved como a
mi noticia es venido que la hermita de Caños Santos que es en el termino
i jurisdicción de essa dha. Mi crédito que della tenía toda la gente y
comarca desta andalucía acausa de aver estado enella personas que davan
mal ejemplo con forma i manera que tenían de gastar profanamente los
bienes i limosnas a dha. Hermita y cassa de Ntra. Sra. Pertenecientes. Y
io como patrón que soi de la yglesia i hermitas de dichas mi villa
queriendo remediar lo susodicho e acordado poner en la dicha hermita una
persona rreligiosa o dos o más para que mire lo que toca al culto divino
e a la limpieza e decencia de la dicha hermita como a cassa de oración
que es, por tanto yo nombro al padre fray Martin de las Cruces por
hermitaño e faced el tratamiento que a tal persona rreligiosa conviene;
Y le entregad por inventario las cosas de la dicha hermita. Assí como
cálices i vestimentos e lbros e lo demás necesario que la hermita tiene
para celebrar e solemnizar el Sto. Oficio de la Missa. Lo qual assi como
enesta mi provisión se contiene que es fecha en mi villa de morón a
veintiocho días de Agosto de mil i quinientos i quarenta i dos años. –el
conde- Por mandato del conde mi Señor – Francisco de Alfaro”.
Fray Martín habló con su Superior, en
Sevilla, para hacerle conocedor de los deseos del Conde de poblar la
ermita con clérigos de la orden. El Padre Provincial recibió con agrado
la propuesta del Señor Conde y autorizó a Martín de las Cruces, al
tiempo que agradeció enormemente las gestiones a Téllez Girón.
A la llegada de Fray Martín a Olvera,
entrega la provisión ya citada a los representantes clericales, los
cuales le conducen a la ermita de Caños Santos y tras la ceremonia de
entrega, queda Martín de las Cruces a cargo de la misma. Fray Martín se
trasladó de nuevo a Sevilla a exponer al Padre Provincial la necesidad
de poblar la casa de Caños Santos con monjes de la orden, a lo que
accede gustoso. Ese mismo año (1542) se construye el convento y la casa
en el lugar ocupado por la antigua ermita. Fray Martín fundó el
Monasterio de Nuestra Señora de Caños Santos y fue Primer Prior de su
Comunidad de Franciscanos Terceros.
Milagros atribuidos a la Virgen de
Caños Santos
Durante los años posteriores, la devoción hacia la Virgen de Caños
Santos fue creciendo tanto en los pueblos y ciudades cercanas como en
otros mucho más distantes, atribuyéndosele infinidad de milagros y
favores.
A ello, se le unía la correcta administración y culto realizados por
los monjes, que acabaron con las malas habladurías ocasionadas por la
mala gestión de los antiguos seglares ermitaños.
Anualmente celebraban fiestas en Honor a
la Virgen de Caños Santos los pueblos de Alcalá del Valle, Cañete la
Real, Setenil de las Bodegas, Algámitas, Pruna y Olvera.
Flores Sagrario cita en Olvera siete
entre milagros y favores. El primero fue en 1612, cuando al parecer
devuelve la vista a Leonor Martín Rosado, ciega de nacimiento, siendo
testigos sus padres Gonzalo y Francisca.
Sin lugar a dudas y pese a ser el más distante a Valle Hermoso de los
citados, el pueblo que históricamente mostró mayor devoción por la
Santísima Virgen fue el de Cañete la Real.
De los cerca de doscientos milagros
atribuidos a la Señora de Caños Santos, los más destacados por su
resonancia fueron los relacionados con las idas a la villa de Cañete la
Real. Destacan los que tuvieron como motivo la sequía de 1636, la
epidemia de peste de 1644, la fiebre amarilla de 1800, una epidemia de
tabardillos y diversas sequías que azotaron fuertemente la comarca y de
los que hablo con más detenimiento en el libro «Caños Santos
(1512-1996)».
Época de esplendor del Monasterio de
Caños Santos
Sin lugar a dudas, los siglos XVII y XVIII fueron los de mayor esplendor
para el monasterio de Caños Santos. No sólo lo podemos apreciar al leer
las continuas y abundantes construcciones que se sucedían año tras año,
sino también al analizar algunas de las abundantes extensiones de tierra
de la que disponían los “moradores” del Cenobio. Citaremos, por ejemplo,
el cortijo de las Rozas, en Cañete, con 185 fanegas; el de La Peña del
Águila, en El Saucejo, de 297; y el de Majadahonda, de menores
proporciones. También tenían tres mil pies de olivos en Olvera; veinte
fanegas de viñas en Algámitas y al menos siete huertas, con casa y
arbolada, casi todas en Teba.
Recordemos que nuestro monasterio
guardaba importantes lazos con la casa de Osuna, ya que fue el padre del
primer Duque de Osuna quien hizo posible la construcción del mismo. Si a
esto le unimos que el ducado llegó a tener la mayor riqueza del reino,
no es de extrañar la grandeza, importancia y repercusión del estudiado
Convento.
Curiosamente, el nacimiento, apogeo y
declive de la casa ducal coincide con la construcción, el esplendor y el
abandono y estado de ruina del Monasterio de Valle Hermoso
La Virgen en Cañete: La ocupación
francesa
El jueves 15 de febrero de 1810, los pueblos de la comarca fueron
sorprendidos por doscientos cincuenta dragones franceses por dar acogida
a tropas españolas que fueron apresadas. El General Sebastiani gobernaba
Granada y tuvo una importante influencia en la zona. Los franceses
causaron destrozos de envergadura en los edificios religiosos. Por ello,
en Cañete, al saber que la Virgen había sido sepultada en un subterráneo
y que no recibía culto alguno, salen del pueblo más de cien personas con
la intención de trasladar la Imagen a Cañete, aún sabiendo que sus vidas
peligraban con ello.
La comunidad de franciscanos decide
acceder al traslado, permaneciendo la Virgen en Cañete los próximos
cuatro años. Se tiene constancia de la vuelta de la Virgen el cinco de
septiembre de 1814. En la década de 1830, la Virgen volvió de nuevo a
Cañete, para quedarse definitivamente en el pueblo que se mostró
merecedor indiscutible de tenerla consigo.
La primitiva Imagen de Nuestra Señora de
Caños Santos fue destruida en los trágicos sucesos de la Guerra Civil
Española, en 1936. En la actual talla, que data aproximadamente de 1941
se conserva la mano de la antigua reliquia. Se dice que la cabeza fue
vendida por un niño a una familia de Sevilla por cincuenta pesetas.
Alcalá del Valle adquiere el
Monasterio de Caños Santos
Al
finalizar la dictadura franquista se crea en Alcalá del Valle una
hermandad o sociedad con el fin de adquirir el Conjunto Monumental de
Caños Santos para uso y disfrute del pueblo. Tal sociedad, presidida por
Manuel Molinillo, adquiere a Francisco Martínez, de Olvera, las tierras
donde se asentaba el edificio. Según las escrituras notariales, el coas
segregaciones del terreno circundante, tan sólo se conservó una
hectárea, noventa y cuatro áreas y noventa y seis centiáreas. El 20 de
noviembre de 1984, Manuel Molinillo y señora, propietarios legítimos del
monumento, en nombre de la ya citada sociedad, donaron al Excelentísmo
Ayuntamiento de Alcalá del Valle, representado por su alcalde, Antonio
Rivera Guerrero, la parcela de tierra donde se encontraban las ruinas
del Monasterio.
Los donantes prohíben la enajenación por
cualquier título de la finca donada durante el plazo de 30 años a contar
desde la fecha de la escritura, reservándose el derecho de reversión en
su favor durante dicho plazo en el caso de dicha enajenación tenga
lugar, solicitándose la constancia registral de dicho derecho.
Durante el verano de 1996 Caños Santos
pasa a formar parte del Catálogo General del Patrimonio Histórico
Andaluz.
A principios de 1998 se inician las obras de restauración de la Iglesia
y la Torre del edificio bajo la dirección de Carmen Navarro.
Queda por determinar qué utilidad se le
va a dar en un futuro a Caños Santos, siendo este un tema que tenemos
pendiente los alcalareños.
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CURIOSIDADES
Cuenta la tradición que 26 años
después de fallecido, el padre Cerezo fue desenterrado para ser
fotografiado. Aquí se reproduce la fotografía en cuestión, que tuvo
que hacerse en 1890, ya que el fallecimiento tuvo lugar en 1864. Don
Francisco Cerezo Cabrera, natural de Olvera, comenzó su vida
religiosa en el convento de CAÑOS SANTOS, de donde pasó al también
convento de San Francisco de Paula; terminando sus días como
capellán del Santuario de los Remedios.
(Foto y comentario: Olvera,
Historia Fotográfica, 1999) |
Publicado un libro sobre el Monasterio de
Caños Santos
El 26 de julio de 1996 se
presentó el libro "Caños Santos (1512-1996) de José Manuel Dorado Rueda
El
26 de julio de 1996 fue presentado el primer libro de la Colección Temas
Alcalareños, «Caños Santos (1512-1996)», siendo el autor
José Manuel Dorado Rueda.
El libro plasma de una forma amena y de fácil lectura la historia de
este singular monumento alcalareño desde su fundación hasta nuestros
días. A pesar de no ser una obra definitiva sobre Caños Santos, ya que,
según el autor, sería conveniente un estudio aún más profundo, sí es
hasta la fecha el libro más completo de los que se han publicado sobre
el tema. Recoge, además, hasta un total de ochenta fotografías de todo
el siglo relacionadas con el monumento, su historia y leyenda, grabados,
mapas, planos, etc. que ilustran este primer tomo de la colección de
temas alcalareños.
La presentación en Alcalá se celebró,
como hemos dicho, el 26 de julio de 1996, teniendo lugar en el Centro
Cívico dentro de un acto multitudinario al que asistieron unos 300
alcalareños. Posteriormente fue presentado en otros lugares de la
Serranía, como Olvera, Cañete la Real, Ronda, etc., con lo que numerosas
personas que hasta el momento no conocían nuestro «Convento»
descubrieron una de las más sorprendentes maravillas alcalareñas.
La lectura de este libro le ayudará sin duda a conocer el más
emblemático de los monumentos alcalareños.

© Diseño, Edición y Alojamiento:
Editorial La Serranía, SLL, 1998-2006
(www.laserrania.org)
Coordinadores: José Manuel Dorado Rueda y José Antonio García Vega
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textos e imágenes son propiedad de sus autores. Prohibida su
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